domingo, 11 de abril de 2010

Fundación Trabajo para un Hermano presente en pequeñas caletas de Talcahuano




En asociación con la agrupación Manzana Verde y con el aporte voluntario de profesionales, estudiantes y personas en general, la Fundación ha aportado a las demandas urgentes con una mirada integral respecto de las vías de solución, y ha procurado un trabajo colectivo con los campamentos donde se ha concentrado.

Talcahuano, abril de 2010. Puerto Inglés, Candelaria y Cantera eran tres pequeñas caletas de la comuna de Talcahuano, la que albergaban a más de un centenar de familias. Las ruinas de amplias casas y barcazas, dejadas tras el terremoto y tsunami que asoló a estas costas, contrastan con el privilegiado entorno natural del sector. La noche del terremoto del 27 de febrero las familias, conocedoras del mar, huyeron hacia los cerros. “Después de unos minutos el ruido fue inmenso y ahí supimos que la mar había entrado”, comenta María, una de las pobladoras del campamento que formaron las familias afectadas.

Ubicados en un sector de la Armada que se encuentra en litigio, los pescadores, las recolectoras de algas, los pequeños comerciantes y las dueñas de casa que conformaban este pequeño núcleo de caletas, unidas unas con otras por puentes peatonales diseñados por sus propios habitantes, han construido viviendas precarias a la espera de una solución habitacional que resuelva la urgencia.

Apenas se instaló el campamento comenzó a llegar ayuda solidaria. Dispersa y desordenada, pero útil para resolver ciertos abastecimientos básicos para este centenar de familias que quedó sin sus herramientas de trabajo y, en muchos casos, sin una fuente laboral segura. “Los hombres no tienen dónde trabajar porque estaban en la época de pescar sardina y en Talcahuano no hay quien la reciba”, explicaba una de las pobladoras.

La Fundación Trabajo para un Hermano también inició un acercamiento con el campamento trasladando ciertos aportes básicos. Sin embargo, en la idea de generar propuestas más integrales de solución de las demandas más urgentes, la Fundación acordó con los pobladores realizar talleres de manualidades para las mujeres, talleres de contención, construcción conjunta de un sistema de baños secos para resolver el inminente problema sanitario que se generaría debido a la inexistencia de baños habilitados en el sector, y la construcción de hornos de barro para cocinar pan.

Los baños secos
En asociación con la agrupación Manzana Verde, organización integrada por estudiantes, profesionales y personas interesadas en generar proyectos de desarrollo sustentable siguiendo los principios de la permacultura, la Fundación reunió fondos para la construcción del primer baño seco construido como solución sanitaria en un campamento o población provisional luego del terremoto. Con un costo de 70 mil pesos en materiales, un grupo de 12 voluntarios de Manzana Verde construyeron, en conjunto con los pobladores voluntarios, este baño ecológico. “Siento que la gente necesita sentirse apoyada en momentos como éste. Si tenemos el tiempo y las capacidades aportamos a que mejoren su calidad de vida, y lo más importante es dignidad: el baño es importante”, comenta Mauricio Aguilera, uno de los integrantes de la organización.

Qué es un baño seco
Es un baño ecológico que posee una taza adaptada para la separación de orina y fecas. La orina se infiltra en el terreno y las fecas se transforman en abono. Su construcción es económica, no usa agua para su funcionamiento y su mantención es muy fácil; no produce olores mayores a los baños convencionales por el uso de aserrín y su construcción es definitiva y de fácil traslado.